martes, 1 de septiembre de 2015

/Educación Física en el Régimen Feudal/

Actividades deportivas de marcado carácter aristocrático, quedando exclusivamente para el pueblo llano algunos juegos de pelota y determinados lanzamientos que recordaban, sutilmente, el esplendor de los tiempos helénicos. Una especie de lanzamiento de martillo que practicaban las tribus nórdicas y una modalidad de lanzamiento de peso, que, según relata Luis Agosti, pudo ser el precursor del tradicional lanzamiento de barra, muy practicado en tierras vascas y castellanas, son algunas de las actividades deportivas que tenía permitida la plebe, junto con unos concursos de corte de troncos, arrastre de piedras, soga-tira y otras modalidades deportivo-rurales, practicadas de forma esporádica. No obstante, y pese a que se tienen pocas noticias deportivas de la época, sí podemos hablar de unas carreras de patinaje sobre hielo —primero sobre patines de hueso y luego con cuchillas—, entre los escandinavos, y de distintas modalidades del juego de pelota, ya fuera a mano, con raqueta o con palas de diferentes pesos y formas. Los jugadores lanzaban la pelota contra la pared o se enfrentaban emulando el tenis actual Se practicaba al aire libre, en las plazas y en las calles, y la afición caló de tal manera que se extendió por todas las capas sociales Recordemos que Luis X de Francia murió, en 1316, por beber agua fría en el descanso de un partido de pelota
El tiro con arco y ballesta, una especie de rugby rudimentario, algo parecido al golf y al criquet y las carreras de caballos y carros, también adquirieron gran popularidad en la Edad Media Sobre todo, las carreras de caballos en Constantinopla, donde se desarrollaban en un hipódromo de 500 metros de largo por 117 de ancho, según ha relatado don Javier Zabalo, profesor de Historia medieval. El espectáculo se prolongaba durante todo el día, con ocho carreras repartidas en dos jornadas de mañana y tarde. Era tal la afición, que mucha gente prefería no comer y asistir a la celebración A los campeones se los colmaba de atenciones y honores, y llegó a convertirse en un gran evento deportivo-festivo en la época medieval, que perduró en Bizancio hasta la conquista de la capital.
Mención especial merecen las justas y torneos, que si bien se realizaban como preparación para la guerra, tenían ciertos componentes lúdicos y algunos ejercicios de fuerza, agilidad y destreza Fueron una de las actividades favoritas de Occidente No existían apenas reglas y valía todo, con lo cual la mayoría de las veces se convertían en combates sangrientos, donde no imperaba ningún código de honor


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